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Moral y política

Prof. Luis Mario Navarro Miranda

 

Ahora que andan bastante alborotados innumerables personajes para someterse al escrutinio social por medio de la boleta electoral, me pregunto si tales actores políticos se habrán puesto a reflexionar sobre su pasado que puede pesar en el presente, o de su presente, que pesa en este mismo tiempo. Déjeme decirle que no tengo un ápice de recatado, ni de persignado, mucho menos de admirado. No soy de los que “ve la paja en el ojo ajeno, sin mirar la viga que está en el propio”, pero a diferencia de aquellos, no apareceremos ni en lo individual o en planilla, en una boleta electoral.

Quienes así lo harán, deben de tomar en cuenta que nada queda oculto bajo el halo de la tenebra. En menos de que el gallo cante tres veces, la verdad sale a la luz, y aquellas figuras incorruptibles y su familia modelo, se desmoronan como “Torres Gemelas” en un santiamén, con una sola nota periodística replicada en twiter, Facebook, y todos los ardides habidos y por haber, que ayuden a aniquilar a un adversario político.

Mire usted: En la elección presidencial del año 2000, Francisco Labastida Ochoa, pretendió vender la imagen de una familia feliz. A la raza la “quiso bailar”, “dándole atol con el dedo”, presentando la imagen de su familia bajo los cánones del marketing político, ocultando lo que era por todos conocido en la socialité capitalina: María Teresa Uriarte de Labastida era su segunda esposa, fusionando a los hijos de ambos en una sola familia, sin aclarar el detalle…¿Que de raro tiene?, dijera “chente” Fernández … Nada, simplemente que a muchos no les gustó el circo montado, y también por ahí lo atacaron. Claro, no fue factor determinante para el resultado de la votación sin duda…

Vicente Fox actuó de una manera más astuta, –bien asesorado- presentó a su familia conformada por hijos adoptados, y una incipiente relación con Martha Sahagún, misma que terminó en un enlace matrimonial ya siendo presidente Fox Quezada.. ¿Estuvo mejor la maroma de Fox?... La verdad por delante… ¿Qué opina usted? Caso similar al de Labastida, es el de Enrique Peña Nieto, solo que el candidato tricolor a la Presidencia, con conocimiento de causa, no cometió el mismo error que su correligionario, ya que se sabe públicamente como “corre el agua”…. Peña Nieto no “da gato por liebre”… La “Gaviota” ya tenía sus críos; -muy parecidos al “Wero” Castro, hermano de la actriz Verónica Castro- también el hoy candidato, quien se matrimonio con Angélica Rivero por segunda ocasión tras quedar viudo… Le dieron un manejo distinto al asunto, hablando de frente a la agente. “Agabachada” la cosa como se usa ahora, caso contrario al del matrimonio Labastida Uriarte…

La novedad con Peña Nieto, es que le salieron hijos procreados fuera del matrimonio con Mónica Pretellini, lo que es signo inequívoco de infidelidad, misma que aceptó públicamente… Vale más… ¿Qué opina usted?... Y es que ni con nuestros vecinos del norte pasan por desapercibidos estos asuntos, y eso que se la dan de moral relajada… Pregúntenle a Bill Clinton el escándalo que se armó al saberse que “tiro una canita al aire”, con la becaria Mónica Lewinsky, en el mismo lugar donde habitara Abraham Lincoln, es decir, la famosa Casa Blanca… ¿Remember you?...

Otro que ha querido últimamente aplicar la del libro presentando a la familia ideal al estilo panista –“mocho”- de moral conservadora es Santiago Creel Miranda, –que por cierto acaba de estar en Sonora- al promocionarse en un anuncio televisivo de su precandidatura para lograr obtener la estafeta de su partido a la presidencial. Creel Miranda aparecía acompañado de su señora esposa, dando una imagen de familia ideal, valores y ejemplo a seguir…. Nada más alejado de la realidad, pues es de público conocimiento que el precandidato amalgamó los dos negocios más fructíferos hasta el momento: La farándula y política….

Recuerde usted, que Creel Miranda procreo una hija fuera de matrimonio con la ex aventurera Edith Gonzales, y la verdad de las cosas, la “chamaquita” es “intica” –dijera el viejito- al ínclito político…. Para que la juega ante la sociedad, como si no se supiera el mitote… ¿Por qué pues?...

Otro de los que anduvo por “la tierra donde se acaba la cultura y empieza la carne asada” –dijera José María Vasconcelos- es Andrés Manuel López Obrador que también quiere la silla de Los Pinos, y que en su momento, se le armó buen circo al ventilarse que mientras el oriundo de Macuspana, Tabasco, se manejaba como Jefe de Gobierno del DF en la “honrosa medianía” –decía Benito Juárez- viajando en Tsuru por toda la urbe capitalina, uno de sus hijos se transportaba en ostentoso vehículos de procedencia nipona y europea, vistiendo al último grito de la moda con reconocidas y costosas marcas de ropa, echando abajo la imagen austera que López Obrador había fabricado…. ¡Mas mezcla maistro!.... Recuerde usted el caso del chofer del tabasqueño, que percibía un sueldo más alto que el mismo mozo de Carlos Slim… ¿Cómo la ve?

Pareciera que la moral y la política son cosas incompartidas, o quizá se nos olvida que son seres humanos con defectos y virtudes….Pienso que el problema no radica ahí, lo que pasa es que los vemos y pretenden aparentar una imagen “perfecta”, ya que son ejemplo a seguir, congruente en ser y hacer, con su vida familiar y personal estable… La gente luego dice: No tiene ni bien su vida, y quiere arreglar problemas ajenos… ¿O no?.... Por eso tanto afán en andar armando escenarios para proyectar esa imagen, pero termina cayéndose en muchos de los casos. Tal vez sea cierto aquella máxima atribuida al don José López Portillo: “Los defectos de un hombre honrado, son las virtudes de un político”… En fin…Hasta la próxima yoris y yoremes….

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